Preguntas
Decidí quedarme en silencio ante tus constantes cambios de opinión. Sabía perfectamente que reclamar o decir algo, contrario a lo que tu ya con anterioridad habías decidido era necio y carecía de todo sentido. Disfrutar y quererte como te quiero, como lo hago, es lo único que puedo hacer. Porque vamos a ninguna parte.
Por mucho tiempo me han dicho que siempre antepongo el sentir de los demás antes que el mio. Para eso siempre tengo una respuesta: No puedo decidir por sobre las decisiones de los demás, por lo que ellos quieran hacer con su vida.
Siempre estamos tomando decisiones, sobre nuestro futuro y con las personas con las que queremos compartir nuestra vida o tan sólo un instante de ella.
¿Qué es entonces, lo que hace quedarme o qué se queden?
Será el amor que me profesa o el que yo le doy, será lo que para esa persona represento o lo que ella representa para mi. Porque piensa en mi cuándo toma sus decisiones o por qué no lo hace. Todos, en algún momento pagamos por lo que con anterioridad hicimos a otros, incluso si lo que hicimos fue bondadoso, porque aun cuando nosotros hayamos actuado con bondad y amor, habría que pensar en sí en verdad el otro (tu pareja, por ejemplo) es lo que pide de ti y lo acepta tal cual se lo entregas. Por qué, tu pareja, decide quedarte contigo y no con alguien más. ¿Y si decide quedarte sólo contigo, seis meses, un mes, un día o tan solo una noche, vale entonces decir que no es justo? ¿No es ella o él quien está decidiendo por sí misma lo que desea para si?
Para mi, es valido el aceptarlo. Puedo no estar de acuerdo y estoy en mi derecho de decirlo. Aqui lo complicado del asunto. ¿Cómo negocio, cómo digo, cómo hago qué el otro también comprenda mi parte, lo que pienso, lo que siento, lo que quiero?
No, yo sólo actuo sobre lo que siento, sobre lo que quiero, sobre como amo, sobre quien soy y lo que quiero para mi. De mi depende dejar claro y hacer todo lo necesario para que las cosas funcionen. Pero sólo puedo actuar por mi, pensando en el otro.
O quizá, replantearme, no lo sé. Convertirme en el culerito que todos quieren.
Sólo eso.
Por mucho tiempo me han dicho que siempre antepongo el sentir de los demás antes que el mio. Para eso siempre tengo una respuesta: No puedo decidir por sobre las decisiones de los demás, por lo que ellos quieran hacer con su vida.
Siempre estamos tomando decisiones, sobre nuestro futuro y con las personas con las que queremos compartir nuestra vida o tan sólo un instante de ella.
¿Qué es entonces, lo que hace quedarme o qué se queden?
Será el amor que me profesa o el que yo le doy, será lo que para esa persona represento o lo que ella representa para mi. Porque piensa en mi cuándo toma sus decisiones o por qué no lo hace. Todos, en algún momento pagamos por lo que con anterioridad hicimos a otros, incluso si lo que hicimos fue bondadoso, porque aun cuando nosotros hayamos actuado con bondad y amor, habría que pensar en sí en verdad el otro (tu pareja, por ejemplo) es lo que pide de ti y lo acepta tal cual se lo entregas. Por qué, tu pareja, decide quedarte contigo y no con alguien más. ¿Y si decide quedarte sólo contigo, seis meses, un mes, un día o tan solo una noche, vale entonces decir que no es justo? ¿No es ella o él quien está decidiendo por sí misma lo que desea para si?
Para mi, es valido el aceptarlo. Puedo no estar de acuerdo y estoy en mi derecho de decirlo. Aqui lo complicado del asunto. ¿Cómo negocio, cómo digo, cómo hago qué el otro también comprenda mi parte, lo que pienso, lo que siento, lo que quiero?
No, yo sólo actuo sobre lo que siento, sobre lo que quiero, sobre como amo, sobre quien soy y lo que quiero para mi. De mi depende dejar claro y hacer todo lo necesario para que las cosas funcionen. Pero sólo puedo actuar por mi, pensando en el otro.
O quizá, replantearme, no lo sé. Convertirme en el culerito que todos quieren.
Sólo eso.




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